Quizás se llamase María…

… Y puede que el niño Jesús, pero eso es lo de menos; me ha venido a la mente esta imagen y me ha parecido oportuno compartirla con vosotros hoy, precisamente a esta hora en la que la mayoría estaremos preparándonos para una noche especial, en la que los no cristianos celebran quién sabe qué, y muchos cristianos olvidan qué celebran.

Año 1990, en las cercanías de Baños de la Encina (Jaén). Una de esas casualidades, fruto de decisiones que tomamos o decidimos no tomar, me hizo coincidir con estos peculiares compañeros de acampada. Yo dormía al raso por placer, ellos porque no tenían otro sitio donde hacerlo.

Una joven pareja con su hijo, deambulando en un carro tirado por una mula en busca de una estrella que los guiase, evitando los lugares habitados para descansar (creo que he leído esta historia en alguna otra parte). La gente desconfiaba de ellos.

Lo poco que tenían viajaba con ellos en el carro. No les pregunté de dónde venían, ni a dónde iban; simplemente por la mañana recogieron, se despidieron, y siguieron su camino. Siempre me he preguntado si los Reyes de Oriente darían con ellos, o si el niño acabaría crucificado, o intoxicado por el incienso y la mirra. Espero que no, no se lo merecían; eran gente honrada que trataban de salir adelante. Estén donde estén, les deseo que sigan felices como eran entonces, y que hayan encontrado su portal.

(El original es una diapositiva a color, de aquellos tiempos en los que no sabíamos qué era un megapíxel)

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