¡Cumbre!

A la cumbre se puede llegar por varias vías; desde arriba todos disfrutan del mismo paisaje, pero su percepción depende del camino escogido para subir. Quienes elijen la cara agreste se ven recompensados por una satisfacción que los que optan por la cara cómoda no alcanzan a imaginar, que además corren el riesgo de menospreciar a la montaña, y de no respetar el esfuerzo de quienes la han subido a base de preparación, trabajo y sufrimiento.

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